PGPaco Grande nos ha dejado.

“Como responsable de nuestro gabinete de coaching y compañero, te echaremos de menos por tu capacidad de dar alma a trabajos que tienen tendencia a quitarla. 

Buen amigo y maestro, hemos aprendido de ti y contigo.

Todos los que te conocimos, te reconocemos como un hombre sabio, cálido, entregado a que las personas pudieran sacar lo mejor de sí. Ese gesto tan tuyo de la mano en barbilla a modo de escucha y empatía siempre nos acompañará.

Seguiremos apoyando tu buen gusto para el comer y el beber y tu lucha contra los malos aceites. Para nosotros algún restaurante ha perdido su nombre y a partir de ahora se llamará “el restaurante donde comía Paco”.

Paco tuvo ganas de vivir y luchó hasta que su cuerpo fue vencido por el melanoma que hace tres años le detectaron.

Dos días antes de su muerte quiso dedicar un poco del tiempo de vida que le quedaba a jugar con su nieto en una estampa que siempre recordaremos: la vida que nace y la que se va.

“Adiós compañero del alma que te nos fuiste tan temprano”