Motivar a la tropa

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Breve reflexión sobre cómo se motiva en el ejército y por extrapolación, en las empresas: dando ejemplo y generando compromiso con la organización.

Por Alejandro Mora, uno de nuestros coaches ejecutivos en España y director de LiderazgoEvolutivo


El otro día estaba de visita de trabajo en un acuartelamiento del ejército de tierra y me invitaron a comer con el Teniente Coronel jefe del recinto. La conversación discurría por diversos temas de interés mutuo. Yo conozco bien a los dos mandos que había ido a visitar y el técol (así se simplifica el empleo de Teniente Coronel) se interesó por mi pasado como reservista voluntario, curiosamente su mujer trabaja al lado del Cuartel General de la Armada donde yo iba destinado hasta hace un par de años.

Tratando de llevar la conversación hacia un tema de mi interés hice una pregunta que sacó de la zona de confort al técol ¿cómo motiváis a vuestros profesionales?, «interesante pregunta», reconoció «a la par que difícil de responder», continuó.

Después de pensar unos instantes, se empleó a fondo en explicarme unas consideraciones que debían estar elaboradas con sus experiencias más inmediatas. «Lo primero es dar ejemplo», me dijo; y tenía razón, un mando no puede ejercer el liderazgo dando un mal ejemplo, igual que en la vida civil no podemos convencer a nuestros colaboradores de que se tienen que esforzar si no observan ningún esfuerzo en nuestra conducta. Después me habló de la educación física como una inversión de nuestra energía que beneficia a uno mismo, supongo que el trasfondo de aquello era el conocido dicho de «mens sana in corpore sano». Finalmente reconoció que la Armada había tenido algunas iniciativas novedosas que iban en la buena dirección a la hora de motivar a los militares.

No tuve ocasión de exponer mis puntos de vista al respecto porque la conversación derivó por otros derroteros. Lo que encontré lógico ya que era el único civil en una mesa de cuatro.

Un tiempo después pensé que, sin pretenderlo había tocado una «tecla sensible» en la psicología del técol porque estamos poco acostumbrados a pensar en la motivación de nuestros colaboradores. Mis más de 400 tuits publicados en twiter hacen que tenga muy presente esta cuestión a la que dedico buena parte de mis energías.

La respuesta del técol me sirvió para entender que la pensaba desde sus valores más arraigados, lo cual dice mucho de su compromiso con el ejército y pone el punto de atención sobre la importancia de nuestras convicciones para el ejercicio del liderazgo. Mi experiencia me dice que un compromiso excesivo puede ser un mal negocio cuando desatendemos nuestras responsabilidades extralaborales: familia, amigos, aficiones, lecturas, etc. Pero un compromiso escaso es todavía peor para ejercer influencia en nuestro entorno. Supongo que revisar nuestro vínculo con la organización una vez al año es un ejercicio coherente con este planteamiento, pese a que yo he faltado a este deber algún que otro año.

Mi propuesta para motivar es simple: cuestiona lo que haces para incentivar a tus colaboradores, revisa tus convicciones y procura dar un buen ejemplo. Aunque cada una de estas cuestiones daría pie a sendos artículos, el ejercicio de reflexión al que invitan puede resultar suficientemente fructífero para una primera toma de contacto. ¡Te lo regalo!

2018-02-08T18:59:58+00:00 18 septiembre 2014|Blog|0 Comments

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