Lo que parecía un simple diagnóstico de competencias con sus cursos de formación correspondientes se convirtió en una de las intervenciones más sólidas y efectivas realizadas por nuestra empresa en España. Una alta dirección comprometida, la utilización de diversas metodologías, el respeto del plan de trabajo y unos resultados medibles fueron la clave del éxito del programa de “Mejora de la efectividad de mandos intermedios”. 

La empresa: fábrica en España de una marca mundialmente reconocida en la fabricación de vehículos de motor.  En concreto la intervención se realizó en la División de Producción.

Contexto: mercado muy competido en el que la reducción de costes es prioritaria para jugar en un mercado a la baja en los precios. Al mismo tiempo, la innovación y las tecnologías aplicadas son cada vez más sofisticadas y complejas como consecuencia de la necesidad de producir con el máximo respeto a los plazos pactados y de asegurar los estándares de calidad marcados por el cliente.

Todo esto lleva a afirmar que la empresa se mueve en un triángulo definido por el control de costes, el cumplimiento de plazos y unos elevados estándares de calidad. En la medida en que la empresa sea capaz de controlar y de dominar estos tres vértices, será capaz de continuar siendo competitiva.

No obstante, mejorar la productividad no solo depende de estos tres vértices sino de reforzar el rol de los mandos intermedios ya que estos deben asumir niveles de responsabilidad más elevados y más exigentes: deben conocer el proceso productivo a la perfección, tienen que velar por el flujo de aprovisionamiento en sus unidades y por otra parte, liderar y dirigir a su equipo asegurando el desarrollo del mismo.

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