La crisis nos puede salvar

//La crisis nos puede salvar

El individualismo excesivo es sustituido por los modelos de relación cooperativa

No hay que dejar pasar la oportunidad que nos brinda una crisis como la actual. Eso piensan y dicen muchos directivos emprendedores que se esfuerzan en encontrar soluciones creativas y generar los cambios necesarios para superar las dificultades que enfrentan.

Pero más allá de ello, parece indudable que la crisis va a traer un cambio en los valores y la cultura empresarial. La crisis amenaza (afortunadamente) acabar con la excesiva improvisación (confiar en la buena suerte y en las oportunidades de negocio que se presentarán), la comunicación ambigua y reservada (que permite justificar todas las decisiones) y el excesivo individualismo (que supone dejar en manos del líder la suerte de la empresa).

Fundaciones, Universidades y Asociaciones empresariales han promovido recientemente un sinfín de encuentros y debates expertos sobre cómo enfrentar la crisis. En todos los casos una idea relevante se abre paso: Siempre que el sistema padeció trastornos graves, los estragos se transformaron después en reconstrucciones e innovaciones radiantes. Allí donde se presenta el peligro surge la salvación. Pero los paradigmas cambian y emergen nuevos valores. No se pueden solucionar los problemas con la misma mentalidad con que se crearon.

Resolver el problema implica resolver la desconfianza y la desigualdad. Porque ello obstaculiza las llamadas a la cooperación y la colaboración que serán ahora la base de la innovación y el conocimiento. Se necesita reestablecer el modelo de ganar-ganar, basado en el provecho de las dos partes. Este principio que que ya han puesto en marcha grandes empresas, a propósito de la relación entre ellas, deber ser una actitud general en la próxima época, también en la cultura interna de la organización.

El liderazgo directivo en las unidades productivas tendrá que ser menos jerárquico y más flexible, menos autoritario dentro del equipo y más animador y participativo. Será necesario impulsar relaciones más cooperadoras, transparentes y creativas y mejorar, en suma, los ambientes laborales para reconstruirlos como un quehacer inseparable del desarrollo personal y profesional.

El modelo a seguir es el que, precisamente, ya ofrecen las nuevas tecnologías de la información. Las redes sociales acuden a la información directa y “boca a boca”. La función del líder carismático y su poder piramidal, ha sido sustituida por el poder de los muchos y su fuerza horizontal. Y todo esto se gesta actualmente, en red, en cooperación, en intercambio de informaciones y suma de poderes. No hay conocimiento complejo ajeno a la interconexión y a la globalización. No hay avance, innovación ni superación de la crisis sin el saber y el actuar colectivo y participativo.

2018-02-08T19:00:03+00:00 24 julio 2013|Blog|0 Comments

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